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USO DE FEROMONAS COMO CONTROL DE PLAGAS

El uso de feromonas en los programas de control de plagas que se llevan a cabo en las instalaciones de elaboración y almacenamiento de alimentos tienen una aceptación cada vez mayor. Las trampas de feromonas se usan para hacer una estimación y monitoreo de las poblaciones de insectos en plaga y para evaluar los sistemas de control que se implementan. En AMBIENTE CERO creemos que la utilización de sistemas de monitorización es una de las principales herramientas de trabajo para el control de plagas.

 

Dispensadores de feromonas

A menudo los dispensadores de feromonas emiten su carga de feromonas en los primeros estadios, decayendo paulatinamente a lo largo de su puesta en marcha. Obviamente en programas que duran un año las fluctuaciones en la emisión de feromonas se correlaciona directamente con las fluctuaciones en las capturas, que normalmente no son tenidas en cuenta como si fuese un incremento de la población. Es conveniente tener en cuenta este dato que representan como picos de captura cuando se sustituyen los dispensadores.

Algunas especies de insectos son sensibles a la concentración de feromonas. Una concentración elevada de feromonas provoca el efecto contrario en la respuesta que una a concentración baja.

Como resultado de esta sensibilidad la capacidad de dispersión de las feromonas ha de ser reducida y continua de forma que se alargue la vida de los dispensadores. La dosis ha de ser la más acertada posible para que su función sea la más concreta posible y así su función sea plenamente efectiva.

 

Funcionamiento de los sistemas de control de plagas

Los sistemas de control de plagas han de estar protegidos de la luz ultravioleta, una de las causas principales de degradación. Las feromonas están contenidas en un gel que las protege del calor. El gel regula la velocidad de las moléculas que contiene, de forma que pasan a la atmósfera de forma lenta y dosificada. La vida media de estos dispensadores ronda los 90 días.

Los dispensadores contienen el gel en una cápsula de polipropìleno, cuya superficie permite la volatización de las feromonas. Estas cápsulas desarrollan distintas funciones entre las que destacamos la protección mecánica del gel y la protección contra la luz ultravioleta.

Para la correcta sustitución de los dispensadores se suele establecer un código de colores. Como la duración media de los dispensadores es de 90 días sólo serán necesarios 4 recargas por año y trampa. Cada cambio será marcado de diferente color.

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